Por Fernando Ahuactzin Vargas
Muchas de las personas, incluyéndome, somos muy mal agradecidas con las cosas que tenemos. Nos vamos más por lo material que por lo que de verdad es importante, como la familia, los amigos, incluso las personas que no conocemos muy bien, y no es hasta cuando perdemos algo, nos pasa una desgracia o simplemente en el momento en el que ordenamos nuestro cuarto, cuando sabemos lo que tenemos o lo que teníamos.
Lo que tenemos que hacer es empezar a reflexionar sobre nuestros actos y sobre nuestra vida, y es esto lo que trata de hacer lo de historias desde la zozobra, porque mostrándonos desde un punto de vista diferente lo que puede llegar a sucedernos, a tal grado que cuando estás leyendo un cuento muy pequeño, ese cuento puede hacer que te des cuenta de que no eres la persona más desdichada del mundo.
Hay cosas peores que caerse de tu butaca, que hacer el oso en una exposición que te cuenta como treinta por ciento o peores que echarte un pedo en educación física por tanto esfuerzo que haces (y peor aún que tu profesor te haga bullying por eso en vez de ayudarte o darte unas pastillas)
Y nosotros nos cerramos en nuestra burbuja y solo pensamos en nosotros en vez de pensar en los demás, que pueden necesitar nuestra ayuda y no lo sabemos, por la arrogancia y porque tú crees que eres el súper mirrey cuando ni al caso. La ayuda de otra persona siempre es buena, aunque no queramos aceptarla lo tenemos que hacer porque de algún modo u otro nos vamos a dar cuenta de ello, y hay dos maneras, la primera de la buena forma, que es aceptándolo sin excusas ni pretextos y la otra que es cuando ya te das cuenta que ya te cargo el profe Conde o el payaso (Pero es lo mismo así que ni le hagamos al cuento)
Pero es en serio, cuando ponchamos nuestra burbuja y nos fijamos en los demás nos podremos sentir mejor con nosotros mismos y hasta hacemos un bien a la sociedad o a tu compañero, bueno por algo se empieza, y desde ahí formarnos un futuro en el que no vivamos ofendiendo a nuestro prójimo por cualquier cosa que pase por tu cabeza, e incluso respetemos a los demás y a nosotros que es lo más importante.
Y en historias desde la zozobra hay muchos cuentos en los cuales te hace ver que lo más importante eres tú, pero que también te fijes en los demás, y existe algo que se llama Karma y es peor que un examen de tu materia súper odiada, así de feo es tan solo imagínate.
Pero lamentablemente somos así los seres humanos solo aprendemos con una sola palabra que se llama “Sufrimiento” y es peor que una madrina de tu apa´ cuando llegas tarde de la fiesta, y aun así creo que ni con un escarmiento de esta palabra nos hacemos a la tarea de cambiar nuestra forma de pensar, para cambiar nuestra forma de ser; y como diría mi mamá “¿Te pasó? Te pasó, ¿Te dolió?, Te aguantas cabrón.”
¡Ay, mi madre siempre tan linda conmigo!
En fin, creo que no todos tiene una madre como esta, pero de todas formas háganle caso, claro que si te da leucemia no aplica, pero si te paso algo por inteligente que eres (nótese mi sarcasmo) ahí aplica y con todas sus letras.
Desde mi punto de vista, creo que necesitamos de una amistad para poder tener una vida social estable o por lo menos feliz porque si nosotros no tenemos a nadie en quien confiar en los momentos de crisis, no tendremos quien nos dé un consejo o nos apoye, porque soy de la idea de que nosotros como personas y como seres sociables se nos hará más fácil pasar por un problema cuando tenemos a un “Amigo” en quien confiar, pero creo que todo ´puede ser psicológico.
Todo puede estar relacionado de alguna manera, unas más otras menos, por ejemplo, nosotros al saber que necesitamos de alguien para pasar por una crisis sin colapsar en un ataque de nervios como la hija de la señorita Laura cuando se enteró de que a su mamá le dijeron vieja mentirosa, nos creamos una idea que la vamos fortaleciendo mientras más profunda sea nuestra relación porque de cualquier forma con la idea en nuestra cabeza no lo podremos hacer de otra forma o tal vez si pero costaría mucho trabajo.
Un amigo es necesario. También la familia pero siento que no es lo mismo; tú le puedes contar lo que te pasa a tu amigo, porque es alguien en quien tu confías, ahí entra un valor muy importante que es la confianza y va relacionada con la amistad, al igual que el respeto que se debe tener en una amistad, y con esto cuando llega un problema, es más fácil superarlo, ya que existen personas que tienen una amistad muy grande, pero esas persona que era su amiga o amigo los deja o ya no se pueden ver más por cualquier motivo, entonces es posible que una de las dos personas llegue a enfermarse porque necesita de la compañía, de la amistad, de la confianza de su amigo, y como no la tiene se siente vacío y los problemas que lleguen a su vida, no los podrá superar tan fácil como cuando se encontraba con su amigo, cuando era feliz sin saberlo.
Casi nadie sabe valorar de verdad una amistad, porque muchos buscan a alguien solo por conveniencia económica, que es el motivo más grande por el que una persona se junta con la otra.
Nosotros podemos definir a un mejor amigo, pero si no lo elegimos con cuidado, cuando necesitemos de su ayuda lo único que obtendremos será un NO por respuesta y es ahí cuando la puerca torció el rabo, y la verdad sería peor si escuchamos esa palabra del demonio a que si desde el principio nos habríamos dado cuenta de que ese “amigo” con el que contábamos no era de verdad la persona indicada, tal vez nos hacia reír o nos sentíamos a gusto con él o ella, pero al momento de enfrentar un problema es cuando nos damos cuenta de quién es de verdad nuestro amigo.
Se pueden afrontar muchas cosas cuando tienes una amigo, por ejemplo enfermedades, porque créeme cuando estés en la cama de un hospital con más ganas de morir que de llegar a tu casa y ponerte a ver Tv ese amigo te puede cambiar radicalmente a tal grado que hasta ganas de hacer tarea te dan, bueno no tanto así o tal vez es posible.
Debemos aprender a valorar lo que tenemos, y más a las personas que nos rodean y que nos quieren, porque con ellas podremos contar siempre, siempre que nos sintamos tristes, nos alegre, que cuando tengamos ganas de llorar nos den ganas de reír y saber que siempre hay que cuidarse, cuidarse de las personas que nos quieran hacer daño, de las enfermedades hasta del vecino por que no sabes cuándo te va a pedir una “cucharadita de azúcar”, así que lo mejor es prevenir, y hacer el bien sin mirar a quien
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